Calculadora de ahorro con interés compuesto: capital final e intereses
El cálculo de ahorro con interés compuesto responde a una pregunta: cuánto valdrá dentro de N años lo que ahorras hoy y cada mes. Lo que más mueve el resultado es el tiempo durante el que los intereses generan nuevos intereses.
Cómo se calcula el capital final
El cálculo combina dos piezas que crecen por separado y luego se suman. La primera es el capital inicial, que se multiplica cada mes por uno más el tipo mensual. Ese tipo sale de repartir la rentabilidad anual entre los doce meses. Tras N años se han aplicado N por 12 capitalizaciones.
La segunda pieza son las aportaciones. Cada una entra a final de mes, así que empieza a generar intereses a partir del mes siguiente. Por eso la aportación de la última mensualidad no produce nada: entra al capital sin tiempo para rendir.
La primera pieza usa una potencia y la segunda una suma de potencias, que tiene fórmula cerrada. El resultado coincide con una simulación mes a mes. Los intereses ganados son la diferencia entre el capital final y todo lo que has puesto de tu bolsillo.
Qué cambia el resultado y cuánto
Tomemos un ejemplo inventado para poder rehacer la cuenta: 5 000 € iniciales, 200 € al mes, 5 % anual y 10 años. El capital final ronda los 39 291 €. Has aportado 29 000 €, así que los intereses son unos 10 291 €.
Si subes la rentabilidad al 6 % y no tocas nada más, el final es de unos 41 873 €. Un solo punto añade unos 2 582 €.
Si mantienes el 5 % y subes la aportación a 250 € al mes, ganas unos 7 764 € más. Eso son 50 € por 120 meses, que suman 6 000 €, más unos 1 764 € de intereses sobre ellos.
Si mantienes todo igual y alargas el plazo a 12 años, el capital pasa a unos 48 458 €. Son unos 9 167 € más, con solo 4 800 € extra aportados. El tiempo pesa más que el tipo, porque los intereses se calculan sobre un capital cada vez mayor.
El error de tratar la proyección como promesa
El error más habitual es leer el capital final como una cifra que vas a tener. La calculadora aplica una rentabilidad constante todos los meses, y ninguna inversión real se comporta así. Los años buenos y malos no se compensan de forma simétrica, y el resultado final puede quedar lejos de la línea recta.
El coste se ve con el ejemplo anterior. Si la rentabilidad media fuera del 3 % en lugar del 5 %, el capital final sería de unos 34 695 €, casi 4 600 € menos de lo proyectado. Una planificación basada en la cifra más optimista puede dejarte corto justo al final del plazo.
Otro fallo es olvidar que la cifra es bruta y nominal. No descuenta comisiones, impuestos ni pérdida de poder adquisitivo. Cada uno de esos factores equivale a restar rentabilidad. Conviene probar varios tipos, incluidos unos prudentes, y quedarse con el rango, no con un número.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre interés simple e interés compuesto?
Con interés simple, los intereses se calculan siempre sobre el capital de partida. Con interés compuesto, los intereses ya generados se suman al capital y producen nuevos intereses. Con 1 000 € al 5 % anual durante 10 años, el simple da 1 500 €. Con capitalización mensual, el resultado ronda los 1 647 €. La diferencia crece con el plazo.
¿Por qué la última aportación no genera intereses?
Porque se ingresa a final de mes y el plazo termina justo en ese momento. No pasa ningún mes completo entre ese ingreso y el cierre del cálculo. Cuenta como dinero aportado y suma al capital final, pero sin rendimiento. Si ingresaras a principio de mes, cada pago ganaría un mes más de intereses y el resultado sería algo mayor.
¿Compensa más aumentar la aportación o esperar más años?
Depende de lo que puedas cambiar, pero las cifras ayudan a comparar. Con 5 000 € iniciales, 200 € al mes y 5 % durante 10 años, subir la aportación a 250 € añade unos 7 764 €. Alargar el plazo a 12 años añade unos 9 167 € sin cambiar la cuota mensual. Los dos efectos se pueden combinar.
¿El resultado incluye impuestos, comisiones e inflación?
No. El capital final es una cifra bruta y nominal, calculada solo con la rentabilidad que indicas. Si tu producto cobra comisiones, resta ese coste a la rentabilidad antes de calcular. Los impuestos dependen de tu situación y del producto, y la inflación reduce lo que podrás comprar con ese dinero. Esta proyección es una estimación, no una garantía.
